miércoles, 29 de mayo de 2013

Puntos a nuestro favor.

Voy a redactarles y ampliarles algunos de los factores que van más allá de nuestras palabras y  nos pueden favorecer a la hora de relacionarnos en la universidad, trabajo, o bien con nuestras amistades. Preferiré ampliar en específico tres que me parecen los más determinantes e influyentes a la hora de querer  dar una buena  primer impresión o alimentar el buen concepto que puedan tener de nosotros.
Primeramente, la postura. Si tenemos expectativas de éxito frente a alguien es importante procurar mantener una postura erecta; tanto a la hora de conversar con alguien de pie o sentado. Si mantenemos una posición encorvada mientras hablamos de pie con alguien vamos a mostrar un inseguridad y temor, y bien si nos ''jorobamos'' sentados podemos denotar cansancio y desinterés; por lo cual es importante cuidar la postura en la que estamos. Si fueras el empleador y un joven llega a hablarte con las manos metidas en las bolsas, con un contacto visual mínimo y, además, encorvado, seguramente pensarías que el muchacho no es apto para desempeñarse, pues la seguridad que se muestra con la postura va a dejar mucho qué decir. No le quito mérito a la preparación académica y laboral previa que hayas tenido, pero si no te muestras de la manera correcta probablemente no te encuentren apto para ser tú quien desempeña la tarea, y no el otro empleado que mantiene contacto visual y se muestra fresco y seguro como debe ser.
Si bien estos factores los aplicaremos en nuestra vida laboral también se pueden aplicar en la personal. Por lo cual, el entorno viene a ser otro punto a nuestro favor si queremos una reacción positiva al comunicar un mensaje, al proponer un negocio o bien, hasta declararse. Puedes recitar el poema más dulce o darle la mejor noticia de su vida a alguien, pero si lo haces en medio del entorno equivocado estás desvalorizando aquello por más bueno que sea.
Como ejemplo pondré a dos enamorados que se quieren declarar. Si el novio desatento llega donde su enamorada a proponerle matrimonio en medio del bullicio de la ciudad y los malos olores causados por el esmog, probablemente no sea una proposición igual de memorable que la del novio atento que preparó toda una cena en el restaurante más exclusivo de la ciudad, y pensó hasta en el último detalle para crear una velada agradable para su enamorada.
Por último, la voz. En lo personal mi voz se ha vuelto un reto para que las personas reciban de manera adecuada el mensaje que les quiero transmitir. Y tal como señala Andrew J. DuBrin: ''Con frecuencia conlleva más significado la manera de decir algo que  lo que se dice '' (Relaciones Humanas, 2008, Página 44). La manera en la que a las personas, por lo general, les gusta recibir un mensaje, una sugerencia o una orden, es con un tono paciente y sin alzar la voz. Aquí entra otro factor importante, el volumen. No puedes esperar buenas reacciones si todo lo gritas o si hablas susurrado, porque ( en este segundo caso) si susurramos podríamos caer de nuevo en la inseguridad. Simplemente habla con el volumen y la entonación adecuada para que te capten lo que quieres decir y demuestre confianza en que estás seguro del tema que tratas y lo conoces.
Ahora sabiendo lo importantes que son y la manera en que pueden influir en nuestras relaciones interpersonales podemos entrenar y cuidar adecuadamente de estos tres factores de manera que,  se vuelvan un punto a nuestro favor.


Referencia: Andrew J. DuBrin. (Relaciones Humanas, 2008, Página 44)